Un movimiento creciente se está extendiendo por todo el mundo a medida que las autoridades locales y nacionales toman medidas para restringir la forma en que las industrias con altas emisiones de carbono se promocionan ante el público. Desde las principales capitales europeas hasta varios centros regionales, la prohibición de la publicidad de vuelos y cruceros está pasando de ser una demanda activista de nicho a una realidad legal formal.

El hito de Ámsterdam

El 1 de mayo, Ámsterdam hará historia como la primera ciudad capital en prohibir legalmente la publicidad exterior de vuelos, cruceros y otros servicios con altas emisiones de carbono.

Esta prohibición se dirige específicamente a la publicidad “fuera de casa” (OOH), lo que significa que los viajeros ya no verán promociones de viajes aéreos o vacaciones en crucero en vallas publicitarias, redes de transporte u otros espacios públicos dentro de la ciudad. Esta medida marca un cambio significativo en la forma en que se gestionan los entornos urbanos, priorizando los objetivos climáticos sobre la visibilidad comercial.

Una tendencia creciente en toda Europa

Ámsterdam no actúa de forma aislada. La ciudad sigue un modelo ya establecido por varios municipios holandeses. Ciudades como Utrecht, La Haya, Zwolle, Delft y Nijmegen ya han implementado restricciones similares, lo que indica una tendencia localizada pero potente dentro de los Países Bajos.

Más allá de las fronteras holandesas, el movimiento se está expandiendo:
Prohibiciones de combustibles fósiles: Varias regiones ya han tomado medidas para prohibir los anuncios relacionados con los combustibles fósiles.
Ampliación del alcance: El enfoque está pasando del petróleo y el gas a los sectores más amplios “intensivos en carbono”, incluidos la aviación y los viajes marítimos.

Por qué esto importa: la lógica detrás de las prohibiciones

Para entender por qué se están implementando estas prohibiciones, hay que observar la intersección de psicología del consumidor y política climática.

Durante décadas, la industria de viajes ha dependido de publicidad de alta visibilidad para estimular la demanda de vuelos de larga distancia y cruceros masivos, dos de los contribuyentes más importantes a las emisiones globales de carbono. Al eliminar estos anuncios de los espacios públicos, las autoridades pretenden:
1. Reducir la “normalización”: Disminuir la aceptación subconsciente de estilos de vida con alto contenido de carbono como parte estándar de la vida moderna.
2. Cambiar el discurso público: alejar la conversación de “con qué facilidad podemos viajar” hacia “cómo podemos viajar de manera sostenible”.
3. Objetivo de la demanda de impulso: Reducir los desencadenantes visuales e informales que fomentan las reservas de viajes espontáneas y con altas emisiones.

El dilema de la industria

Para las industrias de viajes y aviación, estas restricciones presentan un desafío estratégico importante. A medida que más ciudades se unen a este movimiento, las empresas se enfrentan a una “huella publicitaria” cada vez menor. Esto crea