A medida que Royal Jordanian moderniza su flota con la última generación de aviones regionales Embraer E190/195-E2, ha surgido una nueva configuración de cabina sorprendente y controvertida. Si bien la aerolínea pretende mejorar su servicio, una revisión reciente del nuevo producto de clase ejecutiva sugiere que un enfoque “creativo” en el diseño de los asientos puede en realidad estar socavando la experiencia del pasajero.
El diseño escalonado: intención versus realidad
En estos nuevos aviones Embraer, Royal Jordanian se ha alejado del diseño tradicional de 1-2 clases ejecutivas y ha optado por una configuración 2-2. Para maximizar el espacio y la privacidad dentro de esta configuración más densa, la aerolínea ha implementado un diseño escalonado.
En esta disposición, los asientos de ventana y de pasillo están desplazados. El asiento junto a la ventana está situado a medio camino entre los asientos del pasillo de la fila adyacente. Este diseño probablemente tenía como objetivo lograr dos objetivos:
– Mayor privacidad: Proporciona una sensación de separación entre los pasajeros.
– Ancho mejorado: Utilizando el desplazamiento para exprimir un poco más el ancho de cada asiento en comparación con un diseño económico estándar.
Sin embargo, la ejecución plantea importantes obstáculos prácticos. Debido a que los asientos presentan un diseño de “carcasa”, donde reclinarse implica deslizar el asiento hacia adelante, el espacio entre las filas se vuelve casi inexistente. Esto hace que acceder al asiento de la ventana sea un desafío físico, ya que requiere que los pasajeros pasen por encima de la persona sentada en el asiento del pasillo, incluso cuando el asiento está completamente erguido.
La paradoja de la “privacidad”
El defecto más significativo de este diseño no es la falta de espacio físico, sino el malestar psicológico que crea.
Si bien el diseño escalonado tiene como objetivo ofrecer privacidad, sin darse cuenta crea una dinámica social incómoda. Debido a que el asiento de la ventana está desplazado, el pasajero en el asiento del pasillo se coloca a sólo unos centímetros detrás de la persona en el asiento de la ventana. En lugar de sentirse privado, el pasajero de la ventana a menudo se siente “en exhibición”, como si estuviera siendo observado por la persona sentada directamente detrás de él.
“No es que te estén escuchando a escondidas; es que sientes que te están observando porque la persona está sentada muy cerca de tu hombro”.
Sin particiones de privacidad que rompan la línea de visión, el diseño parece más intrusivo que una disposición tradicional de asientos uno al lado del otro.
Un desajuste para las misiones de larga distancia
Esta elección de diseño es particularmente problemática si se considera el papel cambiante de la flota de Embraer. Históricamente, estos aviones regionales se utilizaban para saltos cortos intrarregionales. Hoy en día, Royal Jordanian los utiliza para misiones mucho más largas, incluidos vuelos de cinco horas a Europa (como de Ammán a Frankfurt).
Este cambio crea una brecha de servicio:
1. Mayor duración: Los pasajeros pasan mucho más tiempo en un asiento que carece de la comodidad y el flujo ergonómico de la clase ejecutiva tradicional.
2. Desventaja competitiva: En las rutas europeas, Royal Jordanian compite con las principales aerolíneas que ofrecen productos estándar de clase ejecutiva intraeuropeos. Al optar por una configuración regional estrecha y escalonada, la aerolínea puede estar desatendiendo a los pasajeros que esperan un mayor nivel de comodidad en los vuelos de media distancia.
Conclusión
El intento de Royal Jordanian de innovar con un diseño escalonado de 2-2 clases ejecutivas en su flota Embraer ha dado como resultado un producto que prioriza la densidad de asientos sobre la dignidad y la comodidad de los pasajeros. Si bien el diseño intenta resolver el problema del espacio, crea nuevos problemas de accesibilidad e incomodidad social, lo que lo convierte en una opción cuestionable para vuelos regionales de larga duración.


























