Los turistas de larga distancia que visitan Europa optan cada vez más por trenes y otros medios de transporte terrestre en lugar de vuelos cortos, pero el principal motivador no es el ambientalismo: es una preferencia creciente por experiencias de viaje más lentas y más inmersivas.
Creciente demanda de transporte terrestre
Los nuevos datos publicados por la Comisión Europea de Viajes muestran un cambio notable en la forma en que los visitantes internacionales navegan por el continente. Un estudio que encuestó a 3000 viajeros de seis países (Australia, Brasil, Canadá, China, Japón y Estados Unidos) reveló que la proporción que depende de métodos de bajas emisiones (trenes, transporte público, caminar, andar en bicicleta y vehículos eléctricos) aumentó del 13 % en 2024 al 18 % en 2025.
Este cambio no tiene necesariamente que ver con la huella de carbono. La investigación sugiere que los viajeros están priorizando la calidad del viaje sobre la velocidad. Los trenes, por ejemplo, ofrecen la oportunidad de ver paisajes, experimentar la cultura local y evitar el estrés de los aeropuertos. El estudio apunta a una tendencia más amplia: los viajeros quieren saborear sus viajes, no sólo llegar a sus destinos.
Los viajes lentos ganan impulso
El aumento de los viajes en tren coincide con un creciente movimiento global hacia los “viajes lentos”. Este concepto prioriza la profundidad sobre la amplitud, animando a los visitantes a pasar más tiempo en menos lugares, conectando con las comunidades locales y adoptando modos de transporte más lentos.
¿Por qué esto importa?
- Desafía la suposición de que las preocupaciones ambientales son el único motor de las opciones de viajes sostenibles. Si bien la conciencia ecológica desempeña un papel, muchos viajeros están motivados por el enriquecimiento personal y el deseo de experiencias más significativas.
- Tiene implicaciones para la industria del turismo. Es posible que los destinos y los proveedores de transporte deban adaptarse para atender esta demanda mejorando las redes ferroviarias, promocionando destinos regionales y ofreciendo paquetes de viajes más inmersivos.
El futuro del turismo europeo
Es poco probable que se revierta el cambio hacia el transporte terrestre en Europa. La comodidad y la rica experiencia de los viajes en tren, combinadas con el aumento de los costos de los vuelos y la congestión de los aeropuertos, seguirán atrayendo a los viajeros que buscan una forma más relajada y auténtica de explorar el continente.
La tendencia indica que el turismo está evolucionando más allá de simplemente “marcar” destinos, hacia un modelo que valora la profundidad, la inmersión y el viaje en sí.

























