Una mujer de Nueva York, Jamee, ha estado peleando con JetBlue después de que la aerolínea dañara su antiguo bolso Louis Vuitton durante un vuelo en febrero desde Palm Beach, Florida, al aeropuerto Long Island MacArthur. El bolso, una reliquia familiar adquirida en París en la década de 1970, se rompió durante el transporte. A pesar de presentar un reclamo y proporcionar evidencia fotográfica, JetBlue ha demorado el pago, exigiendo documentación imposible como un recibo de hace 50 años.
El reclamo y la respuesta de JetBlue
Inicialmente, Jamee dudó en enviar sus maletas a través de FedEx y optó por facturarlas con JetBlue. Esta decisión resultó costosa. Después de que finalmente apareció la bolsa, resultó gravemente dañada sin posibilidad de reparación razonable. Tanto Louis Vuitton Moët Hennessy (LVMH) como American Express confirmaron que no conservan registros de esa época, lo que hace que la exigencia de JetBlue del recibo original sea poco realista.
Jamee finalmente hizo reparar parcialmente la bolsa en un taller de reparación de calzado local por $600, un costo que cree que JetBlue debería cubrir. La respuesta de la aerolínea ha sido frustrante, con rechazos basados en tecnicismos (formatos de fotografía incorrectos) y solicitudes imposibles.
Regulaciones de EE. UU. sobre responsabilidad de las aerolíneas
El Código de Regulaciones Federales de EE. UU. establece claramente que las aerolíneas son responsables de los daños a la propiedad de los pasajeros. El límite legal para vuelos nacionales es de 4.700 dólares por pasajero, y los bolsos antiguos comparables de Louis Vuitton se venden actualmente entre 1.000 y 2.000 dólares en eBay. A pesar de esto, las aerolíneas a menudo explotan la palabra “demostrable” para evitar pagos, exigiendo documentación excesiva y utilizando fórmulas opacas para calcular la compensación.
El caso pone de relieve un problema común: si bien existe responsabilidad legal, las aerolíneas con frecuencia dificultan injustificadamente que los pasajeros reclamen daños y perjuicios. La disponibilidad de fotografías de antes y después debería ser suficiente como prueba del daño, pero JetBlue insiste en documentación que ningún pasajero razonable podría proporcionar.
Conclusión
Las aerolíneas son legalmente responsables del equipaje dañado, pero la aplicación de esta ley depende de que los pasajeros naveguen por complejos procesos burocráticos. El caso de Jamee es un claro recordatorio de que incluso con protecciones legales claras, obtener una compensación a menudo requiere luchar contra la obstrucción deliberada de una aerolínea.
