United Airlines está bajo escrutinio por parte del sindicato de asistentes de vuelo por acusaciones de que la compañía está utilizando el seguimiento de datos para disciplinar injustamente a los empleados que se reportan enfermos. El sindicato advierte que la licencia por enfermedad legítima podría malinterpretarse como un abuso, lo que daría lugar a medidas disciplinarias injustificadas o incluso al despido.

Las preocupaciones surgen de casos en los que los asistentes de vuelo toman vacaciones aprobadas pero luego informan que una enfermedad les impide regresar inmediatamente a los vuelos programados. El sindicato alega que United podría interpretar estas llamadas como ausencias prolongadas y no aprobadas. Otro escenario citado involucra a una azafata que disputa una asignación de vuelo, solo para sufrir una lesión el mismo día, lo que United podría luego categorizar como abuso de licencia por enfermedad a pesar de las distintas circunstancias.

Esto plantea dudas sobre el uso que hace la empresa de los datos de los empleados y el potencial de sesgo algorítmico en las decisiones disciplinarias. El sindicato teme que el sistema carezca de matices y no distinga entre enfermedades genuinas y posibles intentos de explotar las políticas de licencia por enfermedad.

La situación pone de relieve una tendencia más amplia de que los empleadores aprovechen la tecnología para monitorear y controlar el comportamiento de los trabajadores. Si bien la eficiencia es un objetivo común, los críticos argumentan que tales prácticas erosionan la confianza y crean un ambiente de trabajo hostil. La falta de transparencia en torno a cómo opera el sistema de seguimiento de United alimenta aún más estas preocupaciones.

El sindicato pide mayor claridad y supervisión sobre cómo se utilizan los datos de las bajas por enfermedad, exigiendo salvaguardias contra sanciones injustas para los empleados que legítimamente requieren tiempo libre debido a una enfermedad. La disputa subraya la necesidad de políticas claras que protejan los derechos de los trabajadores y al mismo tiempo mantengan los estándares operativos.

En última instancia, esta situación ilustra una tensión creciente entre la búsqueda de eficiencia por parte de los empleadores y el derecho de los trabajadores a un trato justo en virtud de los acuerdos laborales.