Un vuelo de Air France desde Bengaluru, India, a París, Francia, experimentó una terrible experiencia que implicó un retraso de 21 horas seguido de un desvío de emergencia a Ashgabat, Turkmenistán, una de las naciones más aisladas del mundo. El incidente, que ocurrió el 12 de enero de 2026, dejó a los pasajeros varados durante casi dos días y generó dudas sobre la compensación adecuada de la aerolínea.
El retraso en el desarrollo
El vuelo AF191 se retrasó inicialmente dos horas debido a un problema técnico. Esto rápidamente se convirtió en un retraso de 21 horas, lo que obligó a Air France a proporcionar alojamiento en hotel a los pasajeros. Cuando el vuelo finalmente despegó, aproximadamente cuatro horas después de haber iniciado el viaje sobre Turkmenistán, la tripulación anunció un mal funcionamiento del motor y se desvió a Ashgabat (ASB).
Atrapado en Turkmenistán
Las estrictas políticas de visas de Turkmenistán presentaron un desafío inmediato. Los pasajeros quedaron efectivamente varados durante cinco horas en el avión y otras dos en la terminal mientras las embajadas de Francia y Estados Unidos se apresuraban a conseguir visas de emergencia de un día. La aerolínea finalmente consiguió alojamiento, pero la situación significó un retraso total de 48 horas para un pasajero, Shashank, que se dirigía a Houston.
Compensación y recurso
Air France ofreció sólo 400 euros en crédito de vuelo como compensación, una cifra que Shashank consideró insuficiente dada la magnitud de la interrupción. Las regulaciones EU261 no se aplican en este caso porque el vuelo era una ruta de tránsito, no un origen o destino dentro de la UE. A pesar de esto, la gravedad del retraso y las circunstancias extraordinarias plantean dudas sobre si las aerolíneas deberían ofrecer una compensación más sustancial en tales situaciones.
El panorama más amplio
El incidente pone de relieve los desafíos de los viajes aéreos internacionales, especialmente cuando ocurren eventos inesperados en regiones políticamente sensibles. El carácter cerrado de Turkmenistán hizo aún más compleja una situación ya caótica. Si bien Air France logró coordinar visas de emergencia, la terrible experiencia subraya la falta de compensación estandarizada por retrasos y desvíos extremos, lo que deja a los pasajeros con recursos legales o contractuales limitados.
Al final, los pasajeros que viajaban en este vuelo vivieron una experiencia rara y frustrante. El manejo de la situación por parte de la aerolínea, aunque aparentemente proactivo en la obtención de visas, no llegó a proporcionar una compensación financiera adecuada por las molestias. Este incidente sirve como recordatorio de que incluso con una logística moderna, los planes de viaje pueden verse dramáticamente alterados por circunstancias imprevistas.
