Un pasajero de JetBlue está demandando a la aerolínea después de supuestamente recibir hielo seco en lugar de una bolsa de hielo normal para una pierna hinchada durante un vuelo de París a Nueva York. El incidente provocó graves quemaduras y daños en los tejidos, y la demanda depende de si el evento califica como un “accidente” según el Convenio de Montreal, que rige la responsabilidad de las aerolíneas por las lesiones de los pasajeros.

¿Qué pasó?

La pasajera solicitó hielo para reducir la hinchazón de su pierna. Según los informes, las azafatas le proporcionaron lo que ella creía que era una bolsa de hielo, pero en realidad era hielo seco, una sustancia con una temperatura superficial de aproximadamente -109 °F. El contacto directo de la piel con el hielo seco provoca quemaduras similares a las de congelación y, como resultado, el pasajero sufrió importantes daños en los tejidos.

La demanda se enmarca en el artículo 17 del Convenio de Montreal, que permite reclamaciones por lesiones corporales sufridas a bordo de una aeronave o durante el embarque/desembarque. La pregunta central es si el incidente califica como un “accidente” tal como lo define el precedente legal: un “evento inesperado o inusual” externo al pasajero, incluida la conducta del personal de la aerolínea. En este caso, entregarle a un pasajero hielo seco para su aplicación directa sobre la piel sin previo aviso probablemente alcanzaría ese umbral.

Implicaciones legales

Si se demuestra, JetBlue enfrenta una responsabilidad sustancial según el Artículo 21 de la convención, que podría exceder la limitación estándar de $215,802 (151,880 DEG). La principal defensa de la aerolínea probablemente implicaría argumentar negligencia de los pasajeros. Si la tripulación advirtió contra el contacto directo, recomendó envolver la sustancia o si el pasajero ignoró las señales de dolor, la aerolínea podría intentar reducir o eliminar la responsabilidad. También podrían argumentar que la condición médica subyacente que provocó la solicitud de hielo contribuyó a la lesión.

La demanda se presentó dentro del plazo de prescripción de dos años, lo que sugiere un movimiento estratégico para iniciar el descubrimiento. Esto significa obtener registros internos de la aerolínea, incluidos informes de incidentes, registros de catering (que confirmen que había hielo seco a bordo), declaraciones de la tripulación y materiales de capacitación.

Contexto más amplio

Este no es un incidente aislado. Las aerolíneas se han enfrentado anteriormente a demandas por lesiones causadas por suministros a bordo; por ejemplo, un pasajero que se rompió un diente con un helado servido por JetBlue. El caso también plantea dudas sobre los límites de responsabilidad del Convenio de Montreal, especialmente en situaciones que involucran temperaturas extremas o materiales peligrosos manipulados por miembros de la tripulación. Una demanda similar de United Airlines que involucra a un niño quemado por té hirviendo resalta el potencial de lesiones graves y repercusiones legales significativas.

El incidente subraya la necesidad crítica de protocolos estrictos con respecto al manejo de sustancias criogénicas en los vuelos. El hielo seco sólo debe manipularse con equipo de protección adecuado y nunca darse directamente a los pasajeros como una compresa fría.

El caso aún se encuentra en sus primeras etapas y su resultado dependerá de que se demuestre negligencia por parte de JetBlue. Pero el marco legal es claro: las aerolíneas son responsables de las lesiones resultantes de accidentes evitables, y el mal manejo de materiales peligrosos entra directamente en esa categoría.