La Administración Federal de Aviación (FAA) aplicará estrictas restricciones al espacio aéreo sobre Palm Beach, Florida, del 20 de diciembre al 4 de enero. Esta medida se toma en anticipación de las visitas presidenciales a Mar-a-Lago y tiene como objetivo asegurar el espacio aéreo sin activaciones y desactivaciones repetidas según el calendario del Presidente.
Restricciones principales: una zona de exclusión aérea de 10 millas
Un radio de diez millas náuticas (11,5 millas terrestres) alrededor de Mar-a-Lago estará efectivamente cerrado a la mayoría de los aviones privados. El acceso es limitado, incluso para vuelos al Aeropuerto Internacional de Palm Beach (PBI), con estrictos protocolos de seguridad establecidos.
Todos los pasajeros y aviones están sujetos a controles de nivel de la TSA, incluidos controles de identificación, inspecciones de equipaje y posibles registros de aviones. Este proceso debe ocurrir en uno de los cinco “aeropuertos de entrada” designados:
- Condado de Westchester (HPN)
- Aeropuerto Internacional Washington Dulles (IAD)
- Aeropuerto de Teterboro (TEB)
- Pies. Aeropuerto Internacional de Lauderdale (FLL)
- Aeropuerto Internacional de Orlando (MCO)
Acceso Controlado: El Anillo de 10-30 Millas Náuticas
Las aeronaves que operen entre 10 y 30 millas náuticas desde Mar-a-Lago permanecerán bajo estricto control de tráfico aéreo. Los vuelos deben presentar un plan de vuelo, mantener una comunicación constante con los controladores de tránsito aéreo y utilizar códigos de transpondedor asignados. Durante este período están prohibidas las operaciones rutinarias de aviación general, como vuelos de entrenamiento y remolque de pancartas.
Elusión e impactos comerciales
Para evitar los requisitos de control de la TSA, los aviones privados pueden aterrizar fuera de la zona de restricción de 30 millas en aeropuertos como Stuart, Fort Lauderdale Executive u Opa-Locka y dirigirse a Palm Beach en transporte terrestre.
Las restricciones afectan desproporcionadamente a los viajes en jets privados y a los vuelos de pasajeros desde terminales privadas, mientras que los vuelos de carga bajo los Doce Cinco Programas de Seguridad Estándar no se ven afectados. JSX, un servicio aéreo semicomercial, ha desviado vuelos al Aeropuerto Ejecutivo de Fort Lauderdale para evitar las restricciones, aunque continúa vendiendo vuelos con posibles desvíos.
Contexto histórico e implicaciones más amplias
Las restricciones presidenciales al espacio aéreo no son nuevas. Se han implementado medidas similares durante las administraciones del presidente Biden (en su casa de Delaware) y del presidente George W. Bush (en su rancho de Crawford, Texas). Sin embargo, la ubicación de Mar-a-Lago cerca de los concurridos corredores aéreos del sur de Florida amplifica la perturbación en comparación con los retiros presidenciales más remotos.
La política de la FAA tiene como objetivo mantener la seguridad, pero inevitablemente perturba el tráfico aéreo civil y plantea dudas sobre el equilibrio entre la protección presidencial y el acceso público al espacio aéreo.
Estos cierres periódicos son una práctica estándar, pero su escala y frecuencia subrayan las demandas operativas de los viajes presidenciales y los desafíos logísticos de asegurar el espacio aéreo en regiones densamente pobladas.

























