La falta de cortesía común en los espacios públicos, particularmente en los aeropuertos y en los aviones, es una frustración creciente para muchos viajeros. El comportamiento (reproducir vídeos, realizar llamadas o escuchar música a todo volumen sin auriculares) no es sólo una molestia menor; refleja una tendencia más amplia de disminución de la conciencia social.
El problema está generalizado
El problema no está aislado de un solo lugar. Desde el aeropuerto de Miami, donde las llamadas ruidosas y los videoclips son comunes, hasta las salas VIP internacionales como las de la ciudad de Ho Chi Minh, se repite el mismo comportamiento desconsiderado. Esto no es accidental; es una norma cultural en algunos lugares, donde el entretenimiento personal tiene prioridad sobre el espacio compartido.
Por qué es importante: Los aeropuertos y los aviones son entornos confinados. Forzar el audio no deseado a otros no es sólo de mala educación; es una violación del contrato social básico. La expectativa de niveles de ruido silenciosos o respetuosos es esencial para la comodidad, especialmente durante los viajes.
La psicología detrás del comportamiento
El problema central es el egoísmo. Las personas que ponen audio a todo volumen en público no se dan cuenta de lo disruptivos que son o simplemente no les importa. Algunos pueden carecer de conciencia de los límites sociales, mientras que otros priorizan su propio disfrute sobre la paz de los demás. Este no es un fenómeno nuevo: es una extensión de tendencias más amplias de comportamiento egocéntrico.
La incomodidad no se debe sólo al ruido en sí; es la falta de respeto que implica. Transmitir llamadas personales o entretenimiento sin consideración muestra una falta de consideración hacia los demás pasajeros o visitantes de la sala VIP.
¿Qué puedes hacer?
La cuestión de cómo afrontar esto es complicada. Los auriculares con cancelación de ruido ayudan, pero no son infalibles contra las voces humanas o los ruidos fuertes y repentinos. La confrontación corre el riesgo de intensificarse, mientras que involucrar al personal puede resultar incómodo. Algunos viajeros sugieren soluciones pasivo-agresivas (repartir auriculares), pero rara vez conducen a un cambio duradero.
La realidad: No existe una solución fácil. Evitar el conflicto suele ser el enfoque más práctico, incluso si te deja frustrado. El problema subyacente requiere un cambio en las normas sociales, no intervenciones individuales.
El resultado final
La falta de etiqueta con los auriculares en los espacios públicos es un síntoma de tendencias sociales más amplias. Hasta que el respeto por los entornos compartidos esté más arraigado, el problema persistirá. Ya sea que elijas confrontar, evitar o simplemente soportar, la molestia no desaparecerá pronto.
