El Parque Nacional Grand Teton ofrece una experiencia única y gratificante durante los meses más fríos, un hecho que los millones de visitantes que acuden allí en verano suelen pasar por alto. Si bien la temporada alta trae multitudes y desafíos logísticos, el invierno transforma el parque en un desierto tranquilo donde reinan la soledad, la observación de la vida silvestre y los paisajes prístinos. El fallecido Olaus Murie, una figura clave en la configuración de la preservación del parque, lo entendió bien: un sentimiento que se hizo eco en el dicho noruego que adoptó: “No existe el mal tiempo, solo la mala ropa”.

El atractivo de un país de las maravillas helado

El beneficio más inmediato de visitarlo en invierno es la drástica reducción de las multitudes. En 2025, Grand Teton recibió a más de 3,7 millones de visitantes, lo que lo convirtió en el segundo año con mayor actividad registrado. Pero cuando llega enero, ese número se reduce a una fracción, lo que ofrece una experiencia mucho más íntima. Menos turistas significa estacionamiento sin esfuerzo, vistas despejadas y la oportunidad de conectarse verdaderamente con el paisaje.

Más allá de la accesibilidad, el invierno elimina muchos de los peligros del parque durante el verano. Los encuentros con osos, una preocupación constante durante los meses más cálidos, se vuelven prácticamente inexistentes a medida que hibernan. La ausencia del incesante flujo turístico del verano también significa una experiencia más tranquila e inmersiva, una donde la belleza natural ocupa un lugar central.

Actividades para cada aventurero

Grand Teton en invierno no se trata sólo de evitar las multitudes; se trata de aprovechar nuevas oportunidades. El terreno cubierto de nieve es ideal para el esquí de fondo, con senderos impecablemente cuidados que atienden tanto a esquiadores clásicos como a patinadores. Caminar con raquetas de nieve a través de bosques de coníferas revela un lado diferente del parque, donde las huellas de animales cuentan historias en la nieve fresca.

Para aquellos que buscan una experiencia más extrema, se encuentran disponibles esquí de travesía, heliesquí y motos de nieve. Pero el invierno también favorece las actividades más pasivas. Los cielos más claros dan como resultado una observación de estrellas incomparable, especialmente dada la designación del condado de Teton como Comunidad Internacional de Cielo Oscuro. Las visitas guiadas ofrecen la oportunidad de explorar el cosmos con telescopios de última generación y, si las condiciones lo permiten, incluso podrías presenciar la aurora boreal.

Encuentros con la Vida Silvestre y Cultura Local

El invierno también ofrece oportunidades superiores para observar la vida silvestre. Los alces, que suman alrededor de 9.500 en el vecino Refugio Nacional de Alces, se reúnen en elevaciones más bajas donde la nieve es menos profunda, lo que los hace más fáciles de observar. Lo mismo ocurre con los lobos, cuyo pelaje oscuro destaca sobre el fondo blanco, lo que aumenta las posibilidades de detectar una manada.

Mientras tanto, las ciudades de entrada de Jackson y Teton Village permanecen vibrantes durante todo el invierno. Desde actuaciones gratuitas de patinaje artístico en Town Square hasta carreras de trineos tirados por perros y bares bulliciosos, siempre sucede algo. La cultura local prospera, con tiendas abiertas hasta tarde y restaurantes llenos de actividad.

Prepárate para el éxito

La clave para disfrutar de Grand Teton en invierno es la preparación. Invierta en ropa de alta calidad y resistente a la intemperie: parkas de plumas, ropa exterior impermeable, capas base de lana merino y botas aislantes son esenciales. No olvide accesorios como pasamontañas, gafas de sol con protectores laterales y una taza térmica para mantenerse abrigado e hidratado. Para quienes aman cocinar al aire libre, un horno de pizza portátil puede mejorar la experiencia.

En última instancia, visitar Grand Teton en invierno no se trata sólo de evitar las multitudes; se trata de descubrir una joya escondida donde la naturaleza reina, la vida silvestre prospera y la aventura te espera. Al empacar el equipo adecuado y abrazar el frío, experimentarás un lado del parque que la mayoría de los visitantes nunca ven.