El director ejecutivo de American Airlines, Robert Isom, reconoció fallas operativas generalizadas durante una reciente conferencia telefónica sobre resultados, incluidas miles de cancelaciones de vuelos y miembros de la tripulación varados en los aeropuertos. Sin embargo, enmarcó estos problemas como una consecuencia inevitable de la industria aérea, afirmando que los asistentes de vuelo que duermen en el suelo de los aeropuertos “vienen con el negocio”.

Fusión operativa y varamiento de la tripulación

Más de 9.000 vuelos de American Airlines fueron cancelados durante la tormenta invernal Fern, mientras que otras aerolíneas se recuperaron de manera más eficiente. La interrupción afectó gravemente a los principales centros como Nueva York, Charlotte, Washington D.C. y Dallas-Fort Worth. Según los informes, la aerolínea perdió el rastro de sus tripulaciones, incluso cuando estaban disponibles para volar.

Los asistentes de vuelo enfrentaron dificultades extremas para conseguir alojamiento, y a menudo no pudieron llegar a los mostradores de los hoteles ni conseguir habitaciones. Incluso cuando los hoteles estaban asegurados, los retrasos en la transmisión de información a las operaciones llevaron a situaciones en las que los aviones estaban listos con pilotos y pasajeros, pero carecían de tripulaciones de vuelo descansadas para operar los vuelos legalmente. Los miembros de la tripulación informaron que esperaron en espera con programación de hasta 12 horas, solo para ser desconectados después de exceder el límite de tiempo del sistema.

Respuesta del CEO: aceptación sobre soluciones

Durante la llamada sobre resultados, Isom reconoció los desafíos, pero descartó las dificultades de la tripulación como una parte inherente de la industria.

“Sé que en el resto de nuestro sistema, algunos de los miembros de nuestra tripulación no tenían un lugar donde pasar la noche… También sé que viene con el tipo de negocio que manejamos. Esta no es la única tormenta que hemos tenido. No será la última tormenta que hayamos tenido”.

A pesar de calificar la situación de “inaceptable”, la declaración de Isom sugiere una renuncia a las condiciones en lugar de un compromiso para solucionarlas.

Culpar a factores externos y márgenes de beneficio

Isom también atribuyó el margen de beneficio casi nulo de American Airlines (0,002%) a factores externos como el cierre del gobierno (que costó 325 millones de dólares en ingresos) y un incidente de vuelo anterior. Afirmó además que los competidores que tenían capacidad excesiva contribuían a la tensión financiera.

Costos laborales comparativos y demandas sindicales

Isom defendió las prácticas laborales de American destacando que el 73% de los empleados sindicalizados ganan más que sus homólogos de United Airlines. Usó esto como palanca, sugiriendo que si bien la rentabilidad de American puede ser baja, sus empleados aún están en mejor situación que los de United, donde algunas azafatas no han recibido un aumento en cinco años.

Sin embargo, este argumento pasa por alto el hecho de que la mayor rentabilidad de Delta Airlines permite una participación en los beneficios más sustancial (equivalente a ocho semanas de salario para los empleados). El sindicato de asistentes de vuelo ha pedido la destitución de Isom, citando su actitud desdeñosa hacia las dificultades de la tripulación y el pobre desempeño financiero de la aerolínea.

En última instancia, el director ejecutivo de American Airlines ha demostrado su voluntad de aceptar graves fallas operativas y dificultades de la tripulación como consecuencias inevitables del funcionamiento de una aerolínea en lugar de priorizar soluciones para mejorar las condiciones.