El clima severo se está convirtiendo rápidamente en la principal preocupación para los viajeros estadounidenses, como lo demuestra el reciente caos causado por tormentas generalizadas. Un sistema importante que provocó más de 20.000 cancelaciones de vuelos todavía se siente en todo el país, y ahora se está formando otra tormenta importante, la tormenta invernal Gianna, frente a la costa sureste.
Empeoramiento de las perturbaciones en los viajes
Esta interrupción no es un incidente aislado; refleja una tendencia clara: el clima extremo desestabiliza cada vez más los planes de viaje en todo el país. Solo el domingo pasado se cancelaron más de 14.500 vuelos, lo que lo convierte en el día más perturbador para los viajes aéreos en Estados Unidos desde el pico de la pandemia de COVID-19. Las empresas de datos de aviación Cirium y Flightaware confirman este nivel de disrupción sin precedentes.
La magnitud del problema
Según Josh Weiss de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), la reciente tormenta fue inusual en su tamaño, abarcando más de 2,000 millas y provocando un frío extremo y prolongado. Más de medio millón de personas se quedaron sin electricidad debido a la tormenta, lo que agravó el caos en los viajes.
La creciente frecuencia de estos eventos plantea dudas sobre la preparación de la infraestructura y el impacto a largo plazo en la accesibilidad de los viajes.
Por qué esto es importante
El cambio en los patrones climáticos no se trata sólo de molestias; se trata de consecuencias económicas, interrupciones en la cadena de suministro y la seguridad de los viajeros. A medida que el cambio climático genera tormentas más frecuentes e intensas, la industria de viajes y los pasajeros deben adaptarse.
La creciente gravedad de estos eventos sugiere que el clima extremo seguirá siendo un factor dominante en los viajes a Estados Unidos en el futuro previsible, lo que obligará tanto a las aerolíneas como a los viajeros a prepararse para una mayor volatilidad.

























