Un vuelo de British Airways de Hong Kong a Londres experimentó un retraso inquietante e inusual cuando una pasajera de unos 60 años murió poco después del despegue. Según los informes, en lugar de desviar el viaje de 14 horas, la tripulación guardó el cuerpo de la mujer fallecida en la cocina trasera durante el resto del vuelo, lo que provocó quejas de “mal olor” entre los pasajeros.
El incidente y la respuesta de la tripulación
El vuelo BA32, operado por un Airbus A350-1000, continuó hacia Londres a pesar del fallecimiento. Los pilotos inicialmente sugirieron guardar el cuerpo en un baño, pero la tripulación optó por envolver a la mujer en mantas y colocarla en la cocina. Esta decisión es particularmente inquietante porque las cocinas del A350 están equipadas con pisos con calefacción, lo que puede haber acelerado la descomposición y contribuido al olor desagradable.
Los 331 pasajeros a bordo sufrieron un retraso de 45 minutos a su llegada mientras la policía investigaba el incidente. A algunos miembros de la tripulación se les ha concedido una licencia por trauma, comprensiblemente conmocionados por la experiencia. Esto plantea dudas sobre cómo las aerolíneas preparan al personal para sucesos tan raros pero inevitables.
Protocolo de la aerolínea y prácticas de la industria
British Airways sostiene que “se siguieron correctamente todos los procedimientos”, aunque la situación desafía el manejo convencional de las muertes a bordo. Las aerolíneas a menudo carecen de instalaciones dedicadas a estos casos, y algunos aviones más antiguos, como los A340-500 de Singapore Airlines, han incluido pequeños “armarios” para este propósito.
Sin embargo, almacenar un cadáver en una cocina durante más de 13 horas dista mucho de ser una práctica habitual. El equilibrio entre eficiencia operativa, respeto por los fallecidos y comodidad de los pasajeros parece no haberse logrado en este caso. El incidente pone de relieve una brecha en el protocolo de la industria; Si bien los aterrizajes de emergencia son costosos, el almacenamiento prolongado de un cadáver en un avión de pasajeros plantea serias preocupaciones éticas y prácticas.
Los detalles inquietantes y las preguntas persistentes
La afirmación de una descomposición acelerada debido al suelo calentado de la cocina sigue siendo cuestionable. No está claro si el olor fue realmente causado por el cuerpo o si lo percibieron los pasajeros debido al conocimiento de la situación. En cualquier caso, el incidente subraya lo rápido que un vuelo de larga distancia puede convertirse en una experiencia inolvidable por los motivos equivocados.
Este caso es un claro recordatorio de que incluso en el mundo altamente regulado de la aviación, la tragedia humana puede alterar operaciones cuidadosamente planificadas. También plantea interrogantes más amplios sobre la preparación de las aerolíneas para las muertes en vuelo y el costo psicológico para la tripulación de cabina.
La situación, aunque inquietante, no tiene precedentes. Otros incidentes, como el caso de Qatar Airways, en el que una persona fallecida quedó sentada en un asiento junto a los pasajeros, demuestran que las aerolíneas luchan con este problema. Sin embargo, el incidente de British Airways destaca por el prolongado período de almacenamiento y las quejas resultantes.


























