American Airlines se enfrenta a una rara reprimenda pública por parte de sus sindicatos, y tanto los pilotos como las azafatas expresan su profunda insatisfacción con el liderazgo y la dirección estratégica actuales de la compañía. La crítica es significativa porque viene fuera de las típicas negociaciones contractuales, lo que indica preocupaciones fundamentales sobre el desempeño de la aerolínea.
Los sindicatos emiten votos de censura
El lunes, la Asociación de Auxiliares de Vuelo Profesionales (que representa a 28.000 trabajadores) votó unánimemente su censura al director ejecutivo Robert Isom. El sindicato de pilotos, que representa a 16.000 miembros, solicitó el viernes una reunión urgente con la junta directiva, afirmando que American está “en un camino de bajo rendimiento” sin una estrategia de recuperación clara.
Este nivel de desaprobación pública es inusual en la industria aérea, donde los conflictos laborales a menudo permanecen a puerta cerrada durante las negociaciones contractuales. Aquí, los sindicatos están planteando cuestiones más amplias sobre la dirección de la aerolínea, no sólo sobre salarios o beneficios.
El rendimiento va por detrás de los competidores
Es evidente que American Airlines se ha quedado atrás de Delta y United en rentabilidad. Los datos de S&P Capital IQ muestran que en 2024 y 2025, Delta captó aproximadamente el 56% de las ganancias de las aerolíneas estadounidenses, mientras que United obtuvo el 43%. American quedó significativamente rezagada con sólo un 6%, a pesar de ser la mayor aerolínea por volumen de vuelos y número de pasajeros. Esta discrepancia afecta directamente a los trabajadores, ya que los programas de participación en las ganancias significan pagos más bajos para los empleados de American.
Deficiencias estratégicas
Los expertos señalan varios factores que impulsan esta brecha. Delta y United operan rutas y centros aeroportuarios más rentables. Lo más grave es que American no ha invertido lo suficiente en asientos premium, un factor clave de ingresos en los viajes aéreos modernos. Estas cabinas mejoradas ahora están generando ganancias sustanciales para los competidores, mientras que American ha tardado en adaptarse.
La presidenta del sindicato de asistentes de vuelo, Julie Hedrick, afirmó sin rodeos: “Desde las abismales ganancias obtenidas hasta fallas operativas que hacen que los trabajadores de primera línea duerman en el suelo, esta aerolínea debe corregir el rumbo antes de quedarse aún más atrás”. La falta formal de confianza del sindicato en el director ejecutivo es la primera vez que ocurre, lo que subraya la gravedad de la situación.
La creciente brecha en la rentabilidad sugiere que American Airlines no está logrando capitalizar las tendencias clave de la industria. Sin una acción rápida para mejorar la inversión estratégica y la eficiencia operativa, la aerolínea corre el riesgo de seguir teniendo un desempeño deficiente y una mayor erosión de su posición competitiva.
