Internet bromea diciendo que 2026 será el año en que la gente abandone la tecnología. Si bien esta tendencia se discute irónicamente en línea, hay un movimiento creciente hacia experiencias fuera de línea, desde “artesanías analógicas” hasta eventos inmersivos como ferias renacentistas. El aumento del interés plantea una pregunta clave: ¿buscamos genuinamente la desconexión o simplemente la documentamos para las redes sociales?
El auge de lo analógico en un mundo digital
Las búsquedas de “manualidades analógicas” en Michael’s se han más que duplicado en los últimos seis meses, lo que indica un deseo tangible de pasatiempos no digitales. Esta tendencia se extiende más allá de la artesanía: eventos como cafés sin teléfono y periódicos inmersivos en vivo están ganando popularidad. Sunday Papers Live en Londres, por ejemplo, organiza debates del mundo real que reflejan las secciones de los periódicos tradicionales. El Offline Club, que opera en las principales ciudades europeas, refuerza la desintoxicación digital a través de eventos sociales sin teléfono.
El atractivo es claro: la gente anhela escapar del tiempo constante frente a la pantalla. George Appling, fundador de Sherwood Forest Faire en Texas, señala que “pasar las vacaciones disfrazándose y blandiendo espadas es un gran antídoto contra eso”.
Ferias renacentistas: un fenómeno sorprendentemente joven
Las ferias renacentistas, o “ferias ren”, ofrecen un escape totalmente sensorial a un pasado predigital. Estos parques temáticos emergentes permiten a los asistentes vestirse como figuras históricas, participar en actividades como justas y cetrería, y experimentar un mundo sin comunicación instantánea.
La primera feria de ren de Estados Unidos apareció en California en la década de 1960 y utilizó actores incluidos en la lista negra para crear una experiencia inmersiva. Hoy en día, cientos de ferias de ren operan solo en los EE. UU., superando a las de Europa, donde existen castillos reales. El Festival del Renacimiento de Ohio recientemente tuvo que limitar la asistencia debido a una demanda abrumadora.
Más allá de las ferias: un movimiento más amplio
El cambio no se limita a las recreaciones medievales. Unplugged ofrece fines de semana de desintoxicación digital en cabañas remotas, mientras que Hush Harbor en Washington, D.C., obliga a los clientes a guardar sus teléfonos bajo llave al entrar. Incluso una nueva generación está adoptando medios más antiguos: la Generación Z muestra un interés creciente en la fotografía cinematográfica, los libros físicos y los discos de vinilo.
La ironía y el futuro
La declaración de 2026 como el “Año de lo analógico” es en sí misma una tendencia viral que mantiene a la gente desplazándose. Sin embargo, el creciente número de experiencias del mundo real sugiere que algo puede estar cambiando. Desde clases de improvisación hasta rompecabezas, las personas buscan activamente participar fuera de línea.
La pregunta sigue siendo si se trata de una auténtica rebelión contra la sobrecarga digital o simplemente de otra tendencia que debe documentarse y compartirse en línea. El éxito de estos eventos dependerá de si la gente puede desconectarse por completo (incluso en una feria Renaissance) sin tener que coger sus teléfonos.


























